La incorporación del farmacéutico hospitalario dentro de los equipos de los centros, hace que deba adquirir una formación ética sólida con el mismo rigor que adquiere unos conocimientos técnicos, ya que necesariamente se convierte en partícipe de los problemas éticos que rodean la asistencia al paciente. Además, la casuística en la que se ve envuelto dentro de su práctica habitual, pone de manifiesto la existencia de conflictos específicos de naturaleza ética y jurídica en materia de dispensación.
El desarrollo paulatino de la atención farmacéutica ha propiciado en los últimos tiempos un mayor contacto de estos profesionales con los pacientes, que les hace partícipes de los problemas de éstos últimos de una manera más próxima y con un enfoque más global del que venían teniendo.
Así, el farmacéutico hospitalario, en coordinación con el médico y otros profesionales, participa activamente en la valoración y toma de decisiones clínicas, aportando sus conocimientos, tanto en el citado entorno de los equipos como a través de los comités de ética asistencial de los hospitales, y actuando en este contexto con el máximo respeto a las personas con las que trabaja, lealtad a la institución sanitaria, y un uso eficiente de los recursos para conseguir unos servicios sanitarios de calidad.
Todo lo anterior supone en gran medida un cambio de paradigma en las funciones de esta profesión, que plantea, a su vez, nuevos retos formativos, especialmente en el campo de la bioética y el derecho sanitario. A esta tarea se orienta precisamente el manual que ahora se presenta y la contribución que ha realizado la Fundación Salud 2000 a su gestación, favoreciendo la creación de un grupo de trabajo multidisciplinar integrado por farmacéuticos hospitalarios, expertos en bioética y juristas.

Descargar ejemplar